Thursday, June 28, 2012

Post viejito

Casi siempre me acuerdo de lo que escribo pero encontré este que había olvidado, y me gustó. 
De la fuente de mis dedos por ahí de septiembre de 2004:

A medias 

Despertar de entre los residuos tóxicos de tu tormenta visceral,
sólo para encontrar tus cristales venenosos incrustados en mi piel,
en la insensibilidad a control remoto de mis ojos perforados.

Medio viva y medio infértil, medio tuerta y medio ausente,
a medias me alejo, difuminada, diluída, acosada y perdida.

Pero a medias vivir no es mejor que dejar de existir,
prefiero morir a manos del invierno que medio vivir por ti. 
(dream)

Caminaba solitaria entre una multitud sin rostro cuando bajo el bullicio distinguí el susurrar de mi propia apatía. Era casi imperceptible, tanto que al mirar alrededor, nadie más lo notaba. Quise aclarar mi mente y borrar del aire el zumbido de los miles que como insectos revoloteaban a la par de mi andar. Fue inútil. Tomé la siguiente opción lógica y a tropezones busqué un callejón tranquilo hacia donde virar, pues el susurro comenzaba a sonar a sollozo y mi intuición ya anunciaba que algo en esa voz auguraba un mal. Mas los insectos me apartaban del camino, el suelo que pisaba se convirtió en un recuerdo y me encontré nadando contra la corriente furiosa de un río de almas en pena. Y el callejón se alejaba mientras la voz en mi cabeza lanzaba un grito ahogado, que tampoco supe distinguir. "¿Qué quieres decirme?", pensaba. Nadé contra el caudal por lo que se sintió como un siglo. Durante lo que pareció una fracción de segundo creí distinguir una nota de dulzura en el lamento, seguida de unas horas de silencio. Finalmente alcancé la orilla. Silencio. Los sin rostro se habían ido. A mi alrededor todo era suelo. El alboroto se alejaba a tal velocidad que en cuestión de segundos el aire se llenó de nada. Junto con todo aquello escuché alejarse mi propia vida. Sabía que me iba. Y entonces la escuché.