Monday, August 02, 2010

2 de agosto. Recordando a mis amores que se han ido.

La fecha 2 de agosto siempre me será agridulce.

Empezaré por contar que hoy es mi santo, a causa de que mi padrecito santo decidió bautizarme no sólo con el nombre de su hermana, sino con el de su mamá como segundo nombre. Así que a llevar a cuestas la historia con  este nombre: Aída de los Ángeles.

Pues bien. Hoy es el día de "Nuestra Señora de los Ángeles". Feliz santo a mí.

También es hoy que mi abuela estaría celebrando su cumpleaños. Acaso un poco obvio, ya que al decir que su nombre era Ángeles, estoy diciendo entre líneas que nació en un 2 de agosto (en el México de entonces era casi un hecho que el día en que nacías determinaba cómo te llamarías. Pregúntenle a mis bisabuelas maternas: Marciana y Severiana).

María de los Ángeles Guerra (les quedo a deber su segundo apellido), conocida por la familia como Angelita, y por sus nietos como "Bu", fue madre de tres: Aída, Isidro, y Juan Quintín (les quedo a deber sus historias individuales para otra ocasión). Cuando el tercer pollito llegó al nido (mi papá, Quintín), Angelita vivía acomodadamente con su esposo, mi abuelo, Luis Mendoza. No sabía que pronto la tilica se encargaría de separarlos, dejándolos algo desprotegidos, por no decir que murió intestado y el estado se quedó con todo cuanto poseían. Así fue que Angelita hubo de caminar la distancia entre Lolotla y Pachuca, Hidalgo con sus tres hijos, dos pequeños caminando, y mi papá, un bebé, en los brazos.

Angelita se encargó hasta el final de su vida de su hija Aída (investigo bien la historia para no mentirles). Murió en octubre del año 2004, a sus más de ochenta años.

Siempre la recuerdo el 2 de agosto, sabiendo que era su santo y su cumpleaños. Seguramente si viviera, y le preguntara por su edad, me respondería igual que la última vez que se lo pregunté, poco antes de morir. "Bu, ¿cuántos años tienes?" - "treintay... no. cuarentay.... no cincuentay.... no... ochenta?"


Agustín Aguirre Castellanos fue mi otro papá. Él y Quinto fueron amigos desde la década de los sesenta cuando estudiaron en la UNAM. Un par de décadas después, cuando yo nací, citando a mi madre, Agustín "se invitó solito" a ser mi padrino. Y fue el primer hombre al que realmente amé. Siendo que Quinto, con su infancia difícil y la falta de una figura paterna (leer historia de Angelita) siempre ha sido frío y poco comunicativo, Agustín siempre fue un puente entre papá y yo, y algo así como un traductor de mudos, para decirme siempre lo que mi papá quería decirme y nunca se atrevió. Mi padrino, o mi tío Tino como también lo llamaba, tiene la culpa de que yo sea quien soy el día de hoy. Fue mi otro papá. Quizá lo único que me duele de tener a Nadia conmigo es que él nunca haya podido conocerla. Después de lo que fue el peor mes en la vida de algunos de nosotros, mi padrino murió el 2 de agosto del año 2004.


2 de agosto: trajiste y te llevaste a dos de mis seres amados. Por eso, quizás, eres el día que más presente tengo.
Leí por ahí una idea que me agradó. Como no soy una pin-up girl de la segunda guerra mundial, ni una junkie reformada, ni estrella de Hollywood ni nadie especialmente importante, me conformaré con utilizar este blog para escribir "mis memorias". Pienso que Nadia (y su hermano o hermana) podrían divertirse mucho con ellas un día. Y por eso les quiero dejar este mensaje:

Hijos míos (en este momento sólo Nadia):
Quiero que sepan que al momento de escribir esto estoy a dos días de cumplir 30 años. No soy alguien conocida por mucha gente, más bien soy una persona reservada, tengo pocos amigos de verdad. Pero ustedes han llegado a mi vida en el momento perfecto para haber vivido lo suficiente como para decir con toda sinceridad que ustedes son lo mejor que me ha pasado en esta vida. Su abuela Lupita siempre ha sido una excelente cuenta-cuentos, recuerdap cada historia (vivida o escuchada) con lujo de detalles y una nitidez impresionante. Yo no sé si verbalmente seré tan buena, ni quiero abrumarlos con mis palabras, y ni siquiera sé si les va a gustar mi voz. Así que he decidido dejarles mis historias en este espacio. Espero que lo disfruten. Los amo con todo mi corazón. Mamá.