Libro de texto gratuito
Ejercicio # 999
Cálculo mental
Instrucciones: Lea cuidadosamente el ejercicio completo antes de comenzar a realizarlo. Llene los espacios en blanco con letra clara y de molde. Si tiene alguna duda, vuelva a leerlo o pregunte a quien más confianza le tenga. Si se marea, probablemente el catéter se haya obstruído provocando una reducción de los tranquilizantes en el flujo sanguineo. Grite hasta desgañitarse y espere a que llegue una enfermera, pero evite golpear la cabeza contra las paredes y en caso de herirse inintencionalmente, evite ensuciar su camisa de fuerza. Evítenos la pena de cobrarle la lavandería.
I. Un muro en blanco y un plumón en la mano
seiscientos y tantos segundos para plasmar sobre la nada el cúmulo de sal y ácido que llevo por sinapsis, insoluble al agua de la razón o todo aquello que se le parezca. Llegan a las manos las ideas como encabezados de periódico: "Joven suicida salta desde lo alto de una silla, nota de suicidio demasiado larga, mal escrita e inconcisa". Bah.
La realidad es que soy pero no soy, las carcajadas brotan a borbotones de entre lágrimas más amargas que saladas. La bipolaridad hace días que firmó con su nombre mi factura. La dirección es desconocida aún para el autor. Eso que tanto me empeño en llamar decisión tiene la firmeza de un algodón de azúcar, y se me deshace de tanto que salivan mis perros rabiosos, hambrientos insaciables de falsa voluntad estética. Los milenios no han transcurrido en vano, es la terquedad de nuestras cabezas quien se empeña en no capturar el mensaje y mantenerlo como rehén hasta que los años vengan a pagar el rescate y suenen las campanas. Las disyuntivas no son ni serán más que alucinaciones voluntarias de quienes no pudimos controlar la peste bubónica de nuestros propios verdugos mentales. Eso que llaman karma viene y se cobra a manos llenas con los tesoros de nuestras más profundas bóvedas y los huespedes del mausoleo hicieron sus maletas y se fueron a un lugar donde la renta es más baja y hay mejores condiciones de muerte.
Tiempo.
¿cómo quedó la pared?
llena de:
paisajes
verdades
mentiras
extravíos
encuentros
torturas
placeres
amantes
odiantes
lozanía
vejez
soledad
compañía
ilusión
decepción
tráfico
armonía
contaminación
-ambiental
-mental
-emocional
pureza
-espiritual
virginidad
libertinaje
belleza
más belleza
más belleza
más belleza
Mentiras sin fin. Dualidades forzadas. Caos.
¿cómo puede una misma mente quebrarse en tantos pedazos amorfos?
¿y dónde acaba la una y empieza la otra?
¿y porqué se separaron?
¿cuál soy yo?
Monday, May 09, 2005
Sunday, May 08, 2005
fantasía
la luna, la luna se esconde entre los fríos pliegues
nocturnos del manto que es el cielo, como negándose a
darme siquera un suspiro de su fulgor. por la mente me
pasan estampidas de caballos multicolor. los rojos con
los ojos negros. los negros con los ojos rojos. todos
los demás son ciegos. como ciega voy yo, a tientas y
sola sorteando los residuos tóxicos abrasadores de
ideas. qué triste es el entorno, que feliz el final.
quiero llevarme todo el oro intangible entre las
faldas y saborear hasta la última gota de miel cósmica
de la boca de mi amante inexistente. La piel está
fría. Ignora si vive. Congeladas las células de lo que
antes tuvo color, y hoy es sepia cruda. Aletargada,
intoxicada, embriagada por los miligramos de
estupefacientes imaginarios en el torrente de sangre
transparente. Una llamada telefónica me separa del
paraíso olor a fresas. UN bocado de sal. UN cuento
inenarrable de intrínsecas verdades condenadas a no
pasar el detector de mentiras. Yo, tú, él, todos somos
mentiras. Leyenda, ave, venus, nido, árbol, río, mar,
manto, lecho, agua, cerca, flor. Reza por mi fin. Se
acerca. Lo huelo. Con una mirada me deja tan desnuda
como vine al mundo. Muerde. Me lame despacio los
hombros. Me succiona el labio inferior. Me muerde
hacia abajo empezando por el ombligo. Me obliga a no
mirarlo mientras recorre cada centímetro de mi
materialidad. Me tiene amordazada. Se detiene cada
cierto tiempo para hacerme sufrir. No puedo pedirle
que siga. Afuera, los pliegues del manto nocturno
glacial se arremolinan devorando a su paso la redonda
majestad del satélite natural. La luna, la luna no
está. Y yo vengo, me vengo, voy, y me voy... A
la luna, la luna se esconde entre los fríos pliegues
nocturnos del manto que es el cielo, como negándose a
darme siquera un suspiro de su fulgor. por la mente me
pasan estampidas de caballos multicolor. los rojos con
los ojos negros. los negros con los ojos rojos. todos
los demás son ciegos. como ciega voy yo, a tientas y
sola sorteando los residuos tóxicos abrasadores de
ideas. qué triste es el entorno, que feliz el final.
quiero llevarme todo el oro intangible entre las
faldas y saborear hasta la última gota de miel cósmica
de la boca de mi amante inexistente. La piel está
fría. Ignora si vive. Congeladas las células de lo que
antes tuvo color, y hoy es sepia cruda. Aletargada,
intoxicada, embriagada por los miligramos de
estupefacientes imaginarios en el torrente de sangre
transparente. Una llamada telefónica me separa del
paraíso olor a fresas. UN bocado de sal. UN cuento
inenarrable de intrínsecas verdades condenadas a no
pasar el detector de mentiras. Yo, tú, él, todos somos
mentiras. Leyenda, ave, venus, nido, árbol, río, mar,
manto, lecho, agua, cerca, flor. Reza por mi fin. Se
acerca. Lo huelo. Con una mirada me deja tan desnuda
como vine al mundo. Muerde. Me lame despacio los
hombros. Me succiona el labio inferior. Me muerde
hacia abajo empezando por el ombligo. Me obliga a no
mirarlo mientras recorre cada centímetro de mi
materialidad. Me tiene amordazada. Se detiene cada
cierto tiempo para hacerme sufrir. No puedo pedirle
que siga. Afuera, los pliegues del manto nocturno
glacial se arremolinan devorando a su paso la redonda
majestad del satélite natural. La luna, la luna no
está. Y yo vengo, me vengo, voy, y me voy... A
Sunday, May 01, 2005
... es así como de entre las aguas sagradas del milenario cauce del viejo mundo enterrado han surgido sus alas. A dónde se dirige ahora es aún para ella un misterio. La corriente lavó las supurantes heridas lamiendo cada poro de su vientre, suavemente a ratos, a veces tan fuerte que el peso de la lengua parecía desangrarle la vida y matarle la piel. Las heridas se han ido pero quedan las cicatrices, las marcas, la evidencia de que un día estuvo ahí, llorando, sangrando, cambiando un pedazo de la piel por unas horas más de brisa de mar congelado. Ahí, con el canto de las gaviotas como fondo musical, encontró el final del principio, el viaje sin retorno hacia el siguiente capítulo. Se desnudó hasta los huesos y caminó bajo la nieve hacia el siguiente puerto, donde sus ojos, aún vírgenes, exhumarán los cadaveres de las flores para hacerse una corona. Ahora lo sabe. No está sola. Tiene al mundo frente a ella. El resto de la historia está por comenzar a escribirse a sí misma con su voz por única narradora. Con un poco de paciencia y unas gotas más de fortalez desenterrar su propio mito será más fácil que volver atrás. Y afuera, la blanca nieve espera.
Night & Day Café city life bar
Manchester, UK 22 de febrero de 2005
la costurera finalmente aprende a tejer
Night & Day Café city life bar
Manchester, UK 22 de febrero de 2005
la costurera finalmente aprende a tejer
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