2 de agosto. Recordando a mis amores que se han ido.
La fecha 2 de agosto siempre me será agridulce.
Empezaré por contar que hoy es mi santo, a causa de que mi padrecito santo decidió bautizarme no sólo con el nombre de su hermana, sino con el de su mamá como segundo nombre. Así que a llevar a cuestas la historia con este nombre: Aída de los Ángeles.
Pues bien. Hoy es el día de "Nuestra Señora de los Ángeles". Feliz santo a mí.
También es hoy que mi abuela estaría celebrando su cumpleaños. Acaso un poco obvio, ya que al decir que su nombre era Ángeles, estoy diciendo entre líneas que nació en un 2 de agosto (en el México de entonces era casi un hecho que el día en que nacías determinaba cómo te llamarías. Pregúntenle a mis bisabuelas maternas: Marciana y Severiana).
María de los Ángeles Guerra (les quedo a deber su segundo apellido), conocida por la familia como Angelita, y por sus nietos como "Bu", fue madre de tres: Aída, Isidro, y Juan Quintín (les quedo a deber sus historias individuales para otra ocasión). Cuando el tercer pollito llegó al nido (mi papá, Quintín), Angelita vivía acomodadamente con su esposo, mi abuelo, Luis Mendoza. No sabía que pronto la tilica se encargaría de separarlos, dejándolos algo desprotegidos, por no decir que murió intestado y el estado se quedó con todo cuanto poseían. Así fue que Angelita hubo de caminar la distancia entre Lolotla y Pachuca, Hidalgo con sus tres hijos, dos pequeños caminando, y mi papá, un bebé, en los brazos.
Angelita se encargó hasta el final de su vida de su hija Aída (investigo bien la historia para no mentirles). Murió en octubre del año 2004, a sus más de ochenta años.
Siempre la recuerdo el 2 de agosto, sabiendo que era su santo y su cumpleaños. Seguramente si viviera, y le preguntara por su edad, me respondería igual que la última vez que se lo pregunté, poco antes de morir. "Bu, ¿cuántos años tienes?" - "treintay... no. cuarentay.... no cincuentay.... no... ochenta?"
Agustín Aguirre Castellanos fue mi otro papá. Él y Quinto fueron amigos desde la década de los sesenta cuando estudiaron en la UNAM. Un par de décadas después, cuando yo nací, citando a mi madre, Agustín "se invitó solito" a ser mi padrino. Y fue el primer hombre al que realmente amé. Siendo que Quinto, con su infancia difícil y la falta de una figura paterna (leer historia de Angelita) siempre ha sido frío y poco comunicativo, Agustín siempre fue un puente entre papá y yo, y algo así como un traductor de mudos, para decirme siempre lo que mi papá quería decirme y nunca se atrevió. Mi padrino, o mi tío Tino como también lo llamaba, tiene la culpa de que yo sea quien soy el día de hoy. Fue mi otro papá. Quizá lo único que me duele de tener a Nadia conmigo es que él nunca haya podido conocerla. Después de lo que fue el peor mes en la vida de algunos de nosotros, mi padrino murió el 2 de agosto del año 2004.
2 de agosto: trajiste y te llevaste a dos de mis seres amados. Por eso, quizás, eres el día que más presente tengo.
No comments:
Post a Comment