daga
Llegas a mis manos esperando que yo sepa qué hacer contigo. De noche me llamas.
A veces susurras mi nombre, tentadora.---Otras me gritas obscenidades al oído.
Y pasan desfilando los cerdos provocando convertirme en matadero.
Inconscientes, torpes, infestandome de moscas, devorándome el cerebro y el ombligo.
El que me arrastra a tirones de cabello por el suelo es mi adorado verdugo. A él es a quien debes desgarrar.
¿Porqué entonces terminas hundida en mis entrañas?
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