tras la borrachera emocional por varios años de cubas insípidas, que casi me dejan ciega, y en palabras de la resucitada cé, con "una firme determinación de no volver a tomar de ese mismo ron barato." , la cruda entumecedora me dicta estas palabras:
presagias la reincidencia de mi otro yo con electromagnética precisión, una nube de gas infiltrado que espía desde mis rincones cada una de mis acciones. el conflicto vagabundo aquí y allá sembrado que a la sombra de mis dudas florece en invierno y caduca en primavera. la exhaltación del vicio ante la decadencia de la pureza que lastima más que el vidrio roto sobre el que duermo desde antiér. en el vórtice de tu huracán de preguntas mudas me estorban los sentimientos y me faltan agallas. tiemblo al escuchar tus pasos sobre el hielo, temo que despiertes a los inquilinos del subconsciente al que evito llamar por su nombre. hace mucho que tus manos no embonan en mis delirios, hace tanto que ya no sé si fue real o lo soñamos. una simple mirada vertical y terminaste por fumarte hasta el último susurro de mi boca de esclava, de mi boca nueva, virgen, ciega y sorda, pero nunca muda. todos tus presagios, todos tus espejos y tus cambios de polaridad jamás podrán dañarme. la última vez que me acabaste cambié de tajo la piel por una mucho más áspera.
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