Sunday, September 12, 2004

treintayseis días de soledad involuntaria

alguien dijo "paciencia, el tiempo lo cura todo."
como si el tiempo tuviera idea de las tormentas interiores,
de la procesión de navajas lagrimeantes por los ojos,
y de las escaras supurantes del corazón por el desprecio.

pensé que tu adiós era veneno, que era letal.
también me equivoqué, mataría por haber muerto.
treintaycinco noches, más las que están por venir,
y a tientas me dirijo hacia la nada, desnuda, desangrada.

las venas carcomidas suplican algo de calma,
un disparo de anestesia en el torrente agonizante neuronal,
una dosis de amnesia que me calme la violencia de la mente y el alma,
para no pensar más nunca en ti... para borrar tu silueta de mi piel.

no existe ese llanto fulminante por tu intermitencia en mi cabeza
la muerte rápida por anemia emocional la inventó mi desolación,
no queda más que desterrarte por la fuerza, pieza a pieza.
no queda más que huir, escapar, abrir las roídas alas y volar...

VOLAR HACIA EL INVIERNO PERPETUO, DONDE EL FRÍO ME CONGELE LAS LLAGAS DEL PERPETUO INFIERNO QUE ES PENSAR EN TI.

2 comments:

cé. said...

ay

Guil said...

Es margo el sabor, pero solo tu puedes darle un toque de dulzura... Disfrutalo! pocas veces podemos darnos esos placeres...