Esta ansiedad convertida en arma blanca de silencio
si-len-cio
SIleNciO............. ¡Silencio!
desgarra las entrañas hasta afuera y desde adentro,
y se convierte en la náusea hambrienta del destierro.
Porque sí. Porque el tiempo exige más que mil amantes.
Porque al cerrar la boca abres un puente
y de paso una herida más en mi apuñalada suerte
que me abandona sin mirarme... a merced de mi propia mente.
Mi mente.... mi peor castigo.
Házme mudo el pensamiento y sorda la razón.
Ciegas las llagas e insensible el corazón.
Pues temo que mis propias manos me estrangulen.
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