Ideé el escape perfecto,
el plan de acción periférico,
la ilusión óptica cáustica.
Los tengo envueltos en seda,
en manta de hilo de engaño,
con encajes púrpuras letales.
El veneno lo serví sobre hielo.
La cripta que es el vaso
servirá para tirar el anzuelo.
Con el último suspiro altanero
beberás hasta el hartazgo
el brebaje etílico del miedo.
Y te cobijaré con mis alas,
con mis lunas y mi velo,
para después dejarte ir
en mi plan de escape perfecto.
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