Thursday, May 20, 2004

fue un día casi tan gris como aquél en que por primera vez te bebí hasta los huesos. pero no es igual, no del todo. al pasar por la orilla de tu acantilado verbal me detuviste antes de poder cruzar palabra con tus ojos. en ellos no brillaba más el temor a ser poseídos como cada noche por mis rincones ocultos de incendio y de sal. eres mío aunque hoy lo niegues. desde el día en que el cosmos planeó tu lugar me perteneces. entonces no conocía tu nombre, hoy lo moldeo con cenizas de insomnio y saliva. hoy cada letra que escupes es mía, cada fracción de tu aliento, todos las incógnitas que llevas en la piel. un movimiento y atrapé para siempre la dolorosa palidez de tu existencia, y las promesas divinas de tu herida letal. pero no temas, no esta noche... esta noche sólo quiero contemplarte, aunque el silencio de lo que queda de tu altar te suplique huir... quédate sólo una noche más

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