la tercera y última noche- ¿será posible?
ha sido hasta ahora la más solitaria de todas. somos sólo mis archivos y yo. comienzan a hacer estragos las últimas dos noches que mi cama me ha extrañado y el diccionario me ha aborrecido por abusar de él, al igual que la sangre que se ha convertido en un torrente de cafeína (la más útil de las herramientas de las que me he valido pa' aguantar).
media cajetilla se ha ido por la ventana, y me pregunto si habrá quien esté despierto a esta hora festejando por ahi... ¿en lunes? bueno, martes ahora.
me distrae por unos minutos la mente este espacio. y me ayuda a no pensar en que, al menos en esta última ocasión nocturna, todavía tengo por delante unas tres o cuatro horas de lingüística diversión. el sol me traerá otras seis vueltas completas de las horas del reloj sentada frente al estúpido monitor... 15 mil palabras no son tantas.
la cé se fue por ahí a vagar entre los brazos de morfeo, que para mí hoy es más distante que cualquier planeta y más inalcanzable que una estrella de cine.
la hache me dejó pensando, torturandome con la idea de que mis palabras ingenuas parecen agujas sin querer.
mi adorada hadita juega entre hojas de maple, espero que esté dormida y teniendo sueños felices.
el á probablemente no despierte en unos tres días, pues al igual que su tocaya de vocal ha perdido tres noches de sueño... que jamás regresarán.
el resto del mundo no sé... pero deseo que descansen y que sean muy felices mañana, como lo seré yo tan pronto me libre para siempre de esta carga de basura sináptica que se amontona sin parar.
vuelvo a mi trabajo.
buenas noches y felices sueños, mis adorados pequeños!
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